IIDH España

«Lo único más poderoso que el odio es el amor, juntos, somos América»

En tiempos donde todo divide, el amor sigue siendo el único puente real. No hace ruido, no impone, no grita: une, suma y construye. Cuando es auténtico, además, transforma. Pero ¿qué es el amor en una sociedad que avanza sin detenerse?, ¿qué es la unión cuando todo parece reemplazable?
Amar no es poseer, es elegir. No es necesitar, es coincidir. Es encontrar en el otro un reflejo que no compite, sino que complementa. Es caminar juntos sin perder la esencia propia, pero sabiendo que al lado de alguien correcto todo se siente más ligero.


América nació de la unión de pueblos, de raíces compartidas, de historias entrelazadas que aprendieron que la fuerza no está en la confrontación, sino en la conexión. Y quizás esa misma lógica aplica a todo lo importante en la vida: cuando dos realidades deciden respetarse y latir en la misma dirección, crean algo más grande que ellas mismas.
En un mundo vertiginoso, detenerse para sentir ya es un acto de valentía. Elegir construir en lugar de dividir también lo es. Porque, al final, lo verdaderamente poderoso no es imponer, sino coincidir, no es dominar, sino comprender. Tal vez el amor no consista en hallar algo perfecto. Tal vez sea reconocer, sin necesidad de explicarlo demasiado, que juntos todo cobra más sentido.


Vivimos en una época acelerada, donde el ruido eclipsa lo esencial: ¿qué es amar?, ¿qué significa unirse?, ¿qué implica entregarse sin renunciar a la propia dignidad? El amor no es un impulso instantáneo, ni una reacción momentánea… es una decisión permanente, un puente que nos invita a mirar al otro como a un igual, a respetar su historia, su voz y su humanidad. Ahí reside el núcleo de todo. Porque cuando el amor se convierte en fuerza transformadora, no solo reconforta y une, también sostiene derechos y libertades. Amar implica mirar al otro con respeto y comprender que todos merecemos ser tratados con justicia, sin importar de dónde vengamos.


Al final, amar es precisamente eso: respetar antes que juzgar, comprender antes que separar, acercar antes que fragmentar. Si hay algo capaz de superar al odio, es el amor que se guía por el respeto y se expresa con profunda humanidad.

Sergio Sánchez París.

Secretario General del Instituto

Internacional de Derechos Humanos – Capítulo España.



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